Tengo miedo al silencio del día que siempre resulta siendo el mismo. Tengo miedo al filo carmesí que me seduce a entregar el flujo sobre mis brazos a las frías lozas azules. Tengo miedo al palpitar de los canales que expanden y extienden una falsa tranquilidad. Tengo miedo de aquel que da palmadas bajo mi nuca y promete que todo va a sanar. Tengo miedo balancear cosas sobre mis manos. Tengo miedo de mí. Tengo miedo de que me entiendan. Tengo miedo, porque siento que entre el sueño azul que construyen todos, yo me voy a ir a la mierda.Pero al menos hoy he podido decir, que tengo miedo. Y que desearía que los sábados, no sean días enteros.



