Unas chelas, una noche, un adiós. Memorias de una quinta y un malecón. Hace casi dos años que ni a el ni a los demás los veo tan seguido, pero igual los siento como hermanos que la vida separo.
No se cuando volverá, no se si en algún café europeo con algunos otros finalmente nos vayamos a encontrar… se que en mi memoria va a quedar, se que lo voy a extrañar, se que la próxima vez que alguien me diga “madura” de su jodida cara me voy a acordar.
Hasta pronto Sr. Charki, muy pronto cantando canciones de Calamaro nos volveremos a encontrar.